Capítulo 2

Después de la Masacre

Fotografía: Guillermo Arias/Archivo

Operativo de la Marina

Primeras imágenes del rancho donde fueron encontrados los cuerpos de los 72 migrantes. Video de la Secretaría de Marina obtenido vía acceso a la información pública / Recreación de Periodistas de a Pie del hallazgo de los cuerpos en la bodega. Animación y edición: Emilio Cruz

Levantamiento de los cuerpos

Dos días tuvieron que pasar, después de la masacre, para que personal ministerial de la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas llegara a la bodega abandonada donde los 72 migrantes fueron masacrados. Eran las seis y media de la tarde del 24 de agosto. Para entonces, los cuerpos de 58 hombres y 14 mujeres apilados, maniatados, se descomponían a la intemperie. Como si fueran troncos, bultos, sin respeto alguno, las autoridades comenzaron a arrojarlos a camionetas pick up para trasladarlos a la Base Naval de Operaciones de San Fernando. El traslado fue paulatino y algunos cuerpos estuvieron tirados en el rancho hasta por cinco días, pudriéndose bajo el sol, sin que alguna autoridad estatal o federal interviniera para resguardarlos, tampoco a la escena del crimen donde quedaron tiradas las ropas que quitaron a los cuerpos.

Esa inexplicable maniobra y el paso del tiempo dificultaría su identificación. Las autoridades ministeriales del Estado fueron incapaces de procesar los cadáveres, por lo que, una vez trasladados a las instalaciones de la Marina, los repartieron en distintas sedes para realizar las autopsias.

Escena del crimen

En los expedientes judiciales de la procuraduría tamaulipeca la escena del crimen quedó descrita así:

"A las 1730 horas del 24 de agosto de 2010 se recibió llamada telefónica de la zona naval de San Fernando, Tamaulipas, informando en el sentido que a la altura del kilómetro 17 de la brecha conocida como la noventa un cada al este de la carretera San Fernando - Matamoros se encuentran varias personas al parecer sin vida.

A las 1830 horas el licenciado Roberto Jaime Suárez Vázquez, agente del ministerio público investigador de San Fernando, en compañía de personas de servicios periciales se constituyó en el lugar de los hechos dando fe de tener a la vista una bodega de concreto de aproximadamente 12 por 9 metros abandonada y llena de maleza en su interior y que adentro se encuentran 72 personas sin vida, 13 del sexo femenino y 59 Masculino, que se encuentran vendados de los ojos y atados de las manos con cinchos de plástico color blanco que se encuentran afilados sobre las tardes de dicha bodega mismos que serán trasladados para su resguardo a las instalaciones de la Secretaría de Marina de esa ciudad para su guarda y custodia para posteriormente ser trasladados a la funeraria para la práctica de las necropsias de ley".

Pedazos de papel escritos a mano con nombres y teléfonos de Estados Unidos, mochilas con ropa, pastas dentales y desodorantes, documentos de identidad, estampas de santos y virgencitas y carteras con fotografías de familiares formaban parte del equipaje que llevaban los migrantes masacrados, y que quedó registrado en la descripción de la escena del crimen. Los peritos describieron cada uno de los cadáveres, sus ropas, sus pertenencias.

Este equipo de investigación sólo pudo tener acceso a una parte del expediente judicial en el que quedaron descritos 44 de los cuerpos. Las descripciones las presentamos a continuación para colaborar en la reconstrucción de los hechos y la identificación del resto de los cuerpos.

Abajo, también, pueden ser encontrados los objetos que quedaron tirados sobre la maleza, a un lado de sus dueños.

La existencia de este registro contradice la información contenida en la Recomendación No. 80/2013 de la CNDH en la que se afirma que no quedó registro de cómo estaban vestidas las personas asesinadas.

La información que aquí se presenta se transcribió tal cual está escrita en los documentos que este equipo de investigación obtuvo, únicamente se quitaron datos sensibles como las lesiones que presentaban los cadáveres, los números de identidad o nombres completos de familiares y todo aquél dato que pueda ser usados para revictimizar a las familias. Dejamos únicamente los últimos dígitos de los números telefónicos (la mayoría con lada de Estados Unidos).

Número Sexo Ropa y pertenencias Filación
Cadáver 1 Masculino Viste playera color blanca, pantalón azul mezclilla roto, cruza gris, cinto negro de piel y tenis negros marca “fila” Masculino sin precisión de edad tez blanca cabello negro frente amplia nariz chata cejas no tiene pestañas no tiene sin bigote boca chica labios delgados sin barba mentón regular estatura 1.80 mts.
Cadáver 2 Masculino Viste camiseta negra pantalón negro zapatos negros de agujetas llevaba consigo una identificación de la República de El Salvador a nombre de José Ángel Flores, fecha de nacimiento XX/XX/77 cartera color café de piel, un papel blanco con el número XX897224, con el nombre de Iván Masculino al parecer de 36 años de edad, tez no se aprecia, cabello negro, frente grande, nariz recta, cejas no tiene, pestañas no tiene, no tiene bigote, boca grande, labios gruesos, mentón regular, complexión media, estatura 1.68 mts.
Cadáver 3 Masculino Viste pantalón negro sin pertenencias. Masculino, edad aparente de 30 años, tez moreno claro, cabello negro, frente ancha, ojos negros, nariz chata, cejas escasas, pestañas cortas, bigote crecido, boca grande, labios medianos, barbas semi crecida, mentón regula,r complexión media estatura 1.70 mts aproximadamente.
Cadáver 4 Masculino Viste pantalón de mezclilla azul, cinto verde de tela, tenis negros, calcetines negros, truza beige y playera blanca. Identificación a nombre de Josué Gilberto Flores García, expedida por la República de El Salvador número XXXXXXXX-2 fecha de nacimiento XX/XX/90. San Antonio Mazahual, La Paz, con un rosario negro en el cuello. Masculino con edad aparente de 20 años, tez moreno, cabello negro, frente amplia, ojos café medianos, mentón regular, complexión media, estatura 1.67 mts.
Cadáver 5 Masculino Viste pantalón de camiseta guinda (sic) “maría olimpos”, pantalón de mezclilla con cinturón de piel, zapatos tipo botín color negro. Pertenencias: cartera de piel color negra, con identificación a nombre de Jorge Alberto Osoto Cebilla, con fecha de nacimiento XX/XX/80 de la República de Honduras. Licencia de Jorge Alberto Cebilla XXXXXXX745 Masculina con edad aparente de 30 años, tez morena, cabello negro, frente ancha, nariz chata y sin cejas, pestañas ni bigote, boca grande, labios gruesos mentón regular complexión media, estatura 1.67 mts.

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Objetos encontrados en el lugar de la masacre un año después, durante la Caravana de Madres 2011.
Fotos: Cortesía

Objetos encontrados en el lugar

  1. Pasaporte de la república federativa de Brasil a nombre de Cardozo dos santos Herminio, nacionalidad brasileño, fecha de nacimiento de 1985, sexo Masculino, naturalidad Sardoa/MG.
  2. Un papel color blanco escrito con tinta azul el nombre de Ángel y la siguiente serie de números XXXXX-141048 y XXXXX-223844 a tinta negra el nombre de Carlos.
  3. Un documento enmicado con fotografía a nombre de Herminio Cardoso Dos Santos expedida por el Ministerio Dadefesa certificado de dispensa de incorporacao, en la parte trasera una huella dactilar.
  4. Tarjeta de identidad de la República de Honduras, registro nacional de las personas, tarjeta de identidad a nombre de Carlos Alejandro Mejí Espinoza, tarjeta con fecha de nacimiento de 1991, nacionalidad hondureña, la cual cuenta con fotografía.
  5. Una cartera color café claro marca “Nitty Couros” en cuyo interior se encuentra un papel blanco y con tinta azul el numero XXXX956100, así como 4 billetes, uno de 5 dólares, dos billetes de diez reais, del Banco Centra do Brasil y un papel blanco con letras en número en tinta negra XXXX426596, Cugar Travieso XXXX843986 Javier. Al reverso del papel dice XXXX039407, casa, números borrosos XXXX81448 con tinta negra Nancy XXXX1036604 XXXX49401 XXX95102 Armando números borrosos XXXX310619 con tinta color negra XXXX9387880 Gaby.
  6. Una credencial de la República de Honduras Subdirector Policía de Tránsito licencia internacional liviana a nombre de Wilmer Gerardo Núñez Posadas con fecha de nacimiento 1975, la cual cuenta con una fotografía impresa una cartera color con las siguientes letras Aamérica” la cual en su interior cuenta con los siguiente: un dije con imagen de san Juan de los Lagos, una estampa de la Virgen de Guadalupe, un papel color blanco con numero y letras con tinta de color negra XXXX324440 Dania, un papel color amarillo con letras y números en tinta azul Carmela XXXX840413, tres monedas personas en el centro y amarradas con un cordón rojo, una tarjeta de presentación Estudio Legal Tramitaciones Eleazar, una estampa de una virgen Reyna de la Paz y una fotografía con una persona y un menor en sus brazos.
  7. Una bolsa tipo morral color negro, conteniendo una pasta dental marca Colgate, un cepillo dental, un bóxer a cuadros en color guinda, un cinto color amarillo, un short color café y una chamarra color azul marca “Adidas” en color azul.
  8. Una mochila color negra con gris de la marca “Air Extress” conteniendo una camiseta en color verde, un preservativo, dos bóxer, uno de ellos color negro y otro color gris, dos pares de calcetines uno de color rojo y otro en color negro, dos Alka-Zeltzer una sudadera color gris, una camiseta verde con detalles amarillo, un cepillo dental, un pantalón de mezclilla color negro conteniendo una bolsa color negra para basura un desodorante la marca “Kent” una pasta dental marca “Colgate” un bote de crema de la marca “Odorit” un bóxer color gris, una sudadero a rayas de diferentes colores.
  9. Una mochila color negro tipo maleta, conteniendo una chamarra en color café una color negra, un pantalón de mezclilla color azul una camisa color azul con el numero 08, una camisa color blanca, tres bikinis de color gris negro y verde.
  10. Una maleta de piel color negra, conteniendo un pantalón de mezclilla en color azul.
  11. Una mochila en color negra con verde, conteniendo dos bolas para basura color negra, un bikini color azul, un par de calcetines color blancos, una camiseta color azul con detalles blancos.
  12. Una maleta en color negra, con una sudadera color gris blanca, un desodorante marca “24”, un bote de talco, un rastrillo para afeitar, un guante color negro un bóxer color blanco con gris, un espejo de figura redonda, una pasta dental, un cepillo dental, tres monedas las denominadas quetzales, una moneda de diez pesos mexicanos, un pasamontañas de color negro y un pantalón azul de mezclilla, una bolsa para basura en color negro.
  13. Una mochila en color azul conteniendo un pantalón color verde de tal, dos desodorantes con la leyenda “Kent:Speed Stick” una camiseta color gris con rayas blancas, un par de lentes, un par de calcetines color gris una camisa color kakis, una sudadero café.
  14. Una bolsa negra de tela tipo morral, conteniendo una camisa negra a rayas, una camisa de rayas color naranja y café un pantalón de mezclilla azul un estuche de cepillo dental, una pasta dental, un bóxer de crema, un desodorante.
  15. Una mochila en color negra con rojo conteniendo una bolsa con diversos cosméticos dos pares de sostenes, un par de rellenos para glúteos, una blusa de tirantes color púrpura, una blusa negra, una blusa color naranja, una camiseta morada, un par de huaraches negros marca “Puma”, dos tangas en color metal “cadenitas un chaleco color negro, una bolsa azul, dos cargadores de celular, un zapato tipo sandalia color blanco, un bote de crema, dos monedas de diez pesos, dos monedas de cinco pesos, cinco monedas y un peso mexicano y un sombrero color blanco.

Funeraria

El 25 de agosto, enviaron 23 cuerpos a una funeraria en San Fernando.

Fotografías: Guillermo Arias/Archivo

Base Naval

El 25 de agosto, los 49 restantes se quedaron en la Base Naval. Incluso ahí, bajo el cuidado de las autoridades federales, los cadáveres permanecieron expuestos a la intemperie y apilados, unos sobre otros, mientras que en la funeraria algunos quedaron tirados en el piso por falta de espacio para su revisión, y otros en bolsas de plástico en la caja de un tráiler, según el relato de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Como si fueran los restos de algún animal apestoso, al menos 56 cuerpos fueron rociados con cal, lo que provocó destrucción de rasgos, pues la cal viva quema los cuerpos y acelera su descomposición. Sus familias tampoco pudieron identificarlos.

Los sitios clave en la investigación

En este mapa podemos localizar los sitios clave en los que se desenvolvió la tragedia. Al ver sobre el terreno la distancia entre los lugares surgen varios cuestionamientos.

¿Cuándo llegó la primera autoridad al lugar de los hechos? ¿Por qué le tomó dos días a la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas arribar a la bodega abandonada donde los 72 migrantes fueron masacrados para comenzar el levantamiento de cuerpos y las evidencias? ¿Por qué la movilización de cuerpos tardó hasta cinco días? ¿Por qué ninguna autoridad resguardó la escena del crimen y a los cadáveres durante el lento traslado a las instalaciones de la Marina? ¿Por qué permitieron que los restos se descompusieran bajo el sol? ¿Fue para obstaculizar la identificación? ¿Por qué no hay fotos de las autopsias si la mayoría se hicieron en la Base Naval? ¿Por qué los cadáveres fueron trasladados también a funerarias privadas y a la morgue?

Estas interrogantes arrojan luz sobre la responsabilidad de servidores públicos en uno de los mayores crímenes contra migrantes en la historia.

Autopsias

Fallas denunciadas por la CNDH

Leyes y reglamentos violados durante las exhumaciones

Ley General de Salud y sus reglamentos:
Obligan a embalsamar los cadáveres antes de trasladarlos por tierra, mar o aire en vehículos especiales, desinfectados y operados por personal calificado, con un permiso sanitario que se expide sólo al mostrar el acta de defunción y el comprobante de embalsamamiento.
Código de Procedimientos Penales:
Obliga al Ministerio Público a conservar las evidencias, huellas, circunstancias y el lugar de los hechos en las condiciones en que fue encontrado al inicio de las investigaciones. Para la comprobación de la existencia del delito, de sus elementos o de sus circunstancias, se debe ordenar la verificación del lugar, haciendo constar en el acta una descripción y de todos los detalles que puedan tener significación para apreciar los hechos con fotografías correspondientes. Se debe impedir el acceso al lugar donde ocurrieron los hechos para evitar la pérdida o manipulación de evidencias relacionadas con la escena del crimen y garantizar la cadena de custodia de las muestras, a fin de asegurar que el material recogido no sufra ningún tipo de alteraciones o manipulaciones (fortuitas o intencionadas) durante su transporte hacia el laboratorio. Artículos 128, 129, 130, 131, 132, 133 y 134.
Protocolo Modelo para la Investigación Forense de Muertes Sospechosas de Haberse Producido por Violación de los Derechos Humanos, de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas:
Exige que desde el día del hallazgo de los cadáveres se implementen las medidas o acciones tendentes a evitar el proceso de descomposición.
Manual sobre la Prevención e Investigación Eficaces de las Ejecuciones extralegales, arbitrarias o sumarias, de la Organización de las Naciones Unidas:
Establece que debe dejarse constancia de la posición del cadáver y de la condición de la vestimenta; asimismo, que para determinar la hora de la muerte se debe anotar la temperatura del cuerpo (tibio, fresco, frío), ubicación y grado de fijación de las livideces, rigidez cadavérica y estado de descomposición.
Código de Procedimientos Penales para el Estado de Tamaulipas:
Establece que, cuando se trate de homicidio, además de la descripción que haga el que practique la diligencia, la harán también los peritos encargados de la autopsia del cadáver, expresando con minuciosidad el estado que guarda y las causas que originaron la muerte. Obliga a el Ministerio Público a practicar las diligencias necesarias para integrar debidamente una averiguación previa, ordenando la realización de todos los actos conducentes a la comprobación de los elementos del tipo penal, así como a demostrar la probable responsabilidad de los inculpados.

Todas estas disposiciones fueron dispensadas por las procuradurías General de la República y estatal de Tamaulipas, con consecuencias irreversibles para las familias que recibieron los restos de su familiar en lamentables condiciones y con un retraso de varios meses, incluso años. A la fecha hay 11 cadáveres que no han sido identificados.

Traslado Terrestre a la Ciudad de México

31 de agosto de 2010

Los 56 cuerpos que el gobierno de Tamaulipas no pudo identificar, ya bajo custodia tardía de la PGR, fueron trasladados en un tráiler a la Ciudad de México la noche del 31 de agosto al 1 de septiembre. Bajo el resguardo de las autoridades federales y con la mirada internacional encima por la masacre que conmocionó al mundo, el manejo de los cuerpos bajo resguardo federal no fue mejor que en Tamaulipas.

El chofer, un joven inexperto y desconocedor del DF, justo antes de llegar a las instalaciones del Servicio Médico Forense del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, rozó con la caja del tráiler un automóvil estacionado que, a su vez lanzó a otro automóvil contra la banqueta, repleta de peatones. En el accidente una transeúnte perdió una pierna y evidenció las condiciones en las que los cuerpos de los migrantes asesinados habían sido trasladados.

Tanto deterioro de los cuerpos, además de violentar la dignidad de las víctimas, provocó de nueva cuenta pérdida de evidencia forense que hubiera facilitado la identificación de las víctimas.

Los cadáveres permanecieron de nueva cuenta apilados a la intemperie, mientras eran llevados del tráiler a la funeraria particular, La Piedad, en la colonia Doctores, contratada por la PGR para el servicio de embalsamamiento. Unas nueve horas después del choque la totalidad de los cuerpos fueron ingresados al Servicio Médico Forense del Distrito Federal. Desde ese momento hasta la actualidad han sido repatriados, en distintas fases, 44 cuerpos.

Fotografía: Eduardo Verdugo/AP

Repatriaciones de los Cuerpos

Honduras

Después de las autopsias, personal ministerial de la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas entregó a las autoridades consulares de Honduras los cuerpos de 16 migrantes que, aseguraban, correspondían a ciudadanos de ese país, aunque no se sabe cómo fueron identificados ya que una semana es poco tiempo para obtener resultados de pruebas de ADN. Además, la cal borronea los rasgos, seca los cuerpos. Aunque algunos migrantes llevaban alguna identificación en la ropa no se dejó asentada qué pertenencias correspondían a cuál cadáver. Las consecuencias pronto se dejaron ver.

La opción más probable de esta entrega –que no especifica la CNDH-- es que una representación hondureña se trasladara hasta Reynosa para seguir el protocolo de entrega. El 1 de septiembre, 16 cuerpos fueron repatriados a Tegucigalpa en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana; según la reconstrucción de la CNDH, sólo había 14 hondureños identificados para ese día. El documento habla de la entrega en esa misma fecha de dos cuerpos directamente a sus familias. El documento no aclara de qué nacionalidad eran esos dos cadáveres entregados a su familia en México y por qué a Tegucigalpa volaron en total 16 cuerpos identificados como hondureños.

Una vez en Tegucigalpa, las autoridades de ese país ordenaron a las familias no abrir los féretros que les entregaban por cuestiones sanitarias; les exigieron que confiaran en que estaban recibiendo el cuerpo correcto, aunque no les entregaron pruebas de la supuesta identificación. En algunos casos les permitieron ver un video donde se veían los cuerpos tirados, lo que no constaba como prueba de que el que estaba en el féretro era el familiar. Este fue también la solicitud hecha a todas las familias de las víctimas de todos los países. En Guatemala y El Salvador, principalmente, las familias señalan que los ataúdes iban sellados y que militares vigilaban que ninguno fuera abierto. Pero no todos hicieron caso: de los 16 cuerpos que llevados a Honduras, sólo 12 fueron aceptados por sus parientes y trasladados a sus lugares de origen, los cuatro cuerpos restantes fueron rechazados porque los familiares no reconocieron a las personas que llevaban. El Servicio Forense de Honduras tuvo que albergar a los desconocidos. Cuatro cuerpos quedaron en la morgue varados. Dos de esos cuerpos enviados por la procuraduría de Tamaulipas habían llegado a la familia equivocada.

Una semana después, el 8 de septiembre, el cadáver de Misael Castro Bardales, que había sido repatriado bajo el nombre de Carlos Alejandro Espinoza, fue identificado por su hermana como su familiar. Daysi Castro lo reconoció por tres de sus tatuajes (uno eran las letras de sus iniciales, otro su apodo); posteriormente su identidad la confirmaría el cotejo de huellas dactilares en el Registro Nacional de la Personas.

El 15 de septiembre, tras dos semanas de análisis, el canciller de Honduras entregó los cadáveres de Jorge Alberto Osorio Sevilla, de 30 años, y de William Giovani Cortez Benitez, de 22, a sus respectivas familias.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Mexico sitúa las siguientes devoluciones a Honduras: dos cuerpos el 23, un cuerpo el 25 y dos cuerpos el 28 de septiembre, pero el único vuelo con restos repatriados registrado por las autoridades de ese país salió el 5 de noviembre. En lugar de los cinco féretros contabilizados por la CNDH, Honduras reporta ocho.

El otro cuerpo enviado por error a Tegucigalpa correspondía a un ciudadano brasileño Edilsimar Junior Faustino da Silva, quien fue repatriado con el nombre del hondureño Eredis Ayala Muñoz, mientras los familiares de Edilsimar recibían en Brasil un ataúd sellado y la orden de no abrirlo, pero al desobedecer a las autoridades, no encontraron un cuerpo sino una bolsa llena de arcilla. Además del error, las autoridades mexicanas querían cobrar a la familia de Edilsimar 180 mil pesos por el costo del traslado. El cuerpo del brasileño Edilsimar permaneció en Tegucigalpa, hasta donde tuvieron que llegar peritos de Brasil, quienes lo identificaron plenamente. Edilsimar fue repatriado nuevamente, ahora de Honduras a Brasil en noviembre, tres meses después de la masacre.

Actualmente, gracias a un convenio forense, la PGR permitió la coadyuvancia del Equipo Argentino de Antropología Forense para devolver la identidad a los restos de la masacre de los 72 y de las fosas de San Fernando.

La hondureña Eva Noemí fue identificada gracias al convenio de colaboración entre PGR, Fundación para la Justicia y EAAF y repatriada en julio de 2014.

1 de Septiembre 2010

  • Julian Sánchez Benítez
  • Milton Mateo Alvarado Villanueva
  • Sabás Ramón Oliva Romero
  • Carlos Alberto Valle Lazo
  • Jorge Alberto Salgado Bustillo
  • Víctor Manuel Escobar Pineda
  • Pedro Antonio Rubio García
  • Miguel Ángel Cárcamo Ávila
  • Cantalicio Barahona Vargas
  • Brian Ariel García Ferrera
  • Julian Adolfo Chirinos Padilla
  • Junior Basilio Espinoza Valerio
  • Jorge Alberto Osorto Sevilla
  • William Giovany Cortez Benites
  • Misael Castro Bardales, viajó sin papeles confundido por Carlos Alejandro Espinoza.

5 de Noviembre de 2010

  • Vicente Medina Lozano
  • Alfredo Crisostomo García
  • Jose Francisco Velasquez Lozano
  • Eris Raúl Hernández Lemus
  • Tomasa Maritza Archaga Jacome
  • José Yovani Hernández González
  • Eredis Ayala Muñoz
  • Carlos Alejandro Espinoza

Julio de 2014

  • Eva Noemí

El Salvador

El 5 de septiembre se repatriaron 11 salvadoreños. Mirna del Carmen Solórzano Medrano, madre de Glenda Yaneira, está segura que no enterró a su hija. Ella desobedeció las indicaciones del gobierno de su país y abrió el féretro que según contenía el cadáver de su hija: encontró un cuerpo lastimado, calcificado, que ella recuerda como “una momia blanca, sin pelo” y cuando le palparon los genitales, sintieron “un bulto”; sin embargo, pese a las dudas, procedió el ritual funerario por miedo a “haber desobedecido” a sus autoridades.

El 24 de septiembre de 2010 retornaron a su patria dos salvadoreños más, los menores de edad: Yeimi Victoria Castro, de 15 años, y Wilmer Antonio Velásquez Martínez, de 16 años.

Francisco Antonio Blanco Cueva, de 31 años, llegó el 29 de septiembre de 2010.

Los costos del traslado de los cuerpos fueron asumidos por la Presidencia de la República y el Ministerio de Relaciones Exteriores con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), informó la Cancillería salvadoreña.

Fotografías: José Cabezas

Septiembre 2010

  • José Ángel Flores Bolaños
  • José Gilberto Flores García
  • Armando Pérez Nieto
  • Sabás Napoleón López Sánchez
  • José Francisco García Hernández
  • Adolfo Armando Fraile Vega
  • Henri Francisco Serrano Cuéllar
  • Pedro Antonio Franco Peña
  • María Magdalena Alonso Rivera
  • Glenda Yaneira Medrano Solórzano
  • Karen Yanneth Escobar Luna
  • Yeimi Victoria Castro
  • Wilmer Antonio Velásquez Martínez
  • Francisco Antonio Blanco Cueva

Guatemala

La recomendación de la CNDH da datos contradictorios a los de los propios países. Por ejemplo, afirma que esa repatriación ocurrió el 21, fecha que se confunde probablemente con la de su identificación. Las fechas en las que afirma que los cuerpos fueron “identificados” y “repatriados” son sistemáticamente anteriores a las facilitadas por los distintos consulados como días de la repatriación. Octubre y noviembre de ese año fueron los meses en los que más cuerpos fueron repatriados.

Ese mismo día, 5 de noviembre, también fueron retornados a su país, Guatemala, 8 cadaveres.

Los cadáveres de Byron Mauricio Berdúo Agustín y Gelder Lizardo Boche Cante, fueron repatriados hasta el 5 de noviembre del 2010, pese a estar identificados desde el 21 de septiembre, ya que el gobierno mexicano no tenía lista su documentación. El cuerpo de Luis Alberto Portillo Cameros fue repatriado el 23 de diciembre del 2010.

El 23 de marzo, cuatro meses y medio después que los cuerpos de su padre, su hermano y su prima, con los que había emprendido el camino a EU, llegaran también muertos a su aldea, llegó Nancy Pineda Lacán a Sipacate, en la región de Escuintla. La tardanza es inexplicable.

Tres semanas después, el 12 de abril, los 14 cuerpos restantes salieron del Servicio Médico Forense dependiente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y fueron enviados al Instituto de Medicina Forense del Estado de México.

Fotografías: Luis Echeverría

Septiembre 2010

  • Gilmar Augusto Morales Castillo
  • Hermelindo Maquín Huertas
  • Santos Enrique Agustín Hernández

Noviembre y diciembre de 2010

  • Efraín Pineda Morales
  • Richard Pineda Lacán
  • Mayra Cifuentes Pineda
  • José David Girón Martínez
  • Robin Estuardo Zuñiga Mijangos
  • Luis Humberto Alvarez Contreras
  • Luis Alberto Portillo Cameros
  • Byron Mauricio Berdúo Agustín
  • Gelder Lizardo Boche Cante

23 Marzo de 2011

  • Nancy Pineda Lacán

Brasil

Los brasileños Juliard Aires Fernandes, de 20 años, y Herminio Cardoso dos Santos, de 24, volaron a su país el 1 de octubre, según la prensa local (la CNDH marca el día 4).

Destaca que aunque la prensa y la CNDH registraron la repatriación del cuerpo de Juliard, la familia duda que sea él, pues no recibió pruebas científicas y en el ataúd, que las autoridades les prohibieron abrir, sólo había una bolsa llena de arcilla.

Un mes después, el 1 de noviembre fue repatriada a Brasil Natane Amaral da Silva (Esposa de Edilsimar Junior Faustino da Silva), según reportó la prensa brasileña.

Octubre y Noviembre de 2010

  • Juliard Aires Fernandes
  • Herminio Cardoso dos Santos
  • Natane Amaral da Silva
  • Edilsimar Junior Faustino da Silva

Ecuador

Telmo Leónidas Yupa Chimborazo, nacido en 1993, fue repatriado el 23 de octubre del 2010; Elvia Florinda Pasochoa Matsaquiza, nacida en 1988, fue repatriada el 13 de noviembre del 2010; María Magdalena Tipantaci Tubón, nacida en 1989, fue repatriada el 7 de diciembre del 2010. La CNDH tiene como fecha de repatriación de Telmo Leónidas el 4 de octubre.

A fecha del 19 de noviembre de 2010 –dos meses después de la masacre--, quedaban 18 cuerpos sin identificar, según informó el director del Servicio Médico Forense de Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

Seis meses después de la masacre se consiguió identificar el cadáver de Christian Andrés Caguana Campos. La CNDH marca como fecha de repatriación el 10 de febrero, su consulado en México, el 11 de febrero.

El cuerpo de Rosa Amelia Panza Quilli fue exhumado e incinerado. El 23 de enero, fue repatriado a Gualalcay, en la provincia de Azuay, en Ecuador. El camino de vuelta a casa fue tortuoso: en agosto del 2010 la familia de Rosa entregó pruebas de ADN sin tener respuesta; casi un año después, en julio del 2011, la familia dio a conocer su caso de manera pública para empujarlo; así, días después, la Fiscalía de Ecuador le informó que identificaron a Rosa, sin dar seguimiento para la repatriación. Para entonces el cuerpo de Rosa ya había viajado de Tamaulipas al Semefo del DF, al Semefo del Estado de México y a la fosa común del panteón Dolores en el DF. Finalmente, un año y 5 meses después de la masacre su cuerpo regresó a casa.

Octubre, noviembre y diciembre de 2010

  • Telmo Leonidas Yupa Chimborazo
  • María Magdalena Tipantaci Tubón
  • Elvia Florinda Pasochoa Matsaquiza

10 de Febrero de 2011

  • Christian Andrés Caguana Campos

23 de Enero de 2012

  • Rosa Amelia Panza Quilli

India

Ankitkumar Bharatbai Patel fue identificado y repatriado el 8 de junio de 2011 (fuentes del consulado apuntan a que fue en julio), aunque su familia tiene dudas sobre su identidad, pues el cuerpo no llevaba los anillos con los que partió el migrante y tenía unos tatuajes que no le conocían. Para su traslado, el cadáver fue incinerado.

8 de Junio de 2011

  • Ankitkumar Bharatbai Patel

Fosa común

22 de julio del 2011

El 22 de julio del 2011, los 13 cadáveres restantes fueron enterrados en la fosa común del panteón Dolores, cementerio principal de la Ciudad de México, donde el encargado de enterrar a los muertos que nadie reclama, los dejó en un lugar apartado en la sección de cadáveres anónimos. El hombre informó que las bolsas blancas en las que fueron enterrados ‘los cocieron’ por dentro y aceleraron el proceso de descomposición.

En abril de ese año ocurrió el hallazgo de nuevas fosas, también en San Fernando, en las que muchas de las víctimas también eran migrantes, de donde se rescataron 189 cuerpos aunque siempre se afirmó que había cientos más.

El 30 noviembre del 2012, el último día de la administración de Felipe Calderón, peritos de la PGR acudieron al panteón Dolores, sacaron 10 cuerpos de las víctimas (1 de esa masacre y 9 de las fosas encontradas en San Fernando en abril de 2011), los calcinaron, disminuyendo a polvo las evidencias del crimen y de la identidad de los cuerpos. Otra vez, las razones fueron sanitarias.

A la fecha, de las 72 víctimas de San Fernando, hay 11 cadáveres de migrantes que permanecen sin identificar.